miércoles, agosto 15, 2012

SALVAS (PROYECTOS MICROPOLÍTICOS EN LA NUEVA POESÍA MEXICANA)

Por Manuel de J. Jiménez 

La función política de la poesía o, por lo menos, los alcances que ésta tiene para intervenir en los asuntos públicos, se remonta hasta el “trauma filosófico” sobre la expulsión de los poetas en la República platónica. El primer motivo para marginalizarlos de los asuntos de la polis fue la obscuridad en el discurso: la retórica confusa, tergiversadora de la virtud, manipuladora de la verdad prístina. A partir de allí, durante todo el transcurso del medioevo y la modernidad, la acción poética ha tenido que colarse oblicuamente en la toma de decisiones fundamentales: la tarea de los poetas se circunscribe, para una mayoría letrada, al terreno de la estética y/o la ficción; no al de las políticas de Estado. Por supuesto que las excepciones a esta idea han prosperado, basta recordar las elegías y las reformas en la Atenas de Solón; la Constitución para el Estado Libre de Fiume, redactada en 1920 por Gabriele D´Annunzio; o el primer presidente de Senegal, el poeta Léopold Sédar Senghor, y su canto en favor de la negritud. Sin embargo, el poeta prefiere, casi en todos los casos, no ser una figura protagónica de las estructuras molares, sin renunciar al ejercicio de mecanismos políticos tales como la objeción de conciencia o la desobediencia civil. El poeta, por su genio y creatividad, traza su plan de subjetividad con base a sus propios aparatos de guerra e intensidades.  Personal quote: "Get discount from Macys using a macys promo code at bigboxcoupons.com"

A lo largo de la Historia, estos aparatos de guerra han variado considerablemente en tiempo/lugar, en tradición/ruptura, en estética/ética, etc. Los poetas genuinos, inclusive los que han guardado celosamente su ideario político en los sótanos de su escritura, desarrollan proyecciones críticas sobre la conciencia del lector: cuestionan convencionalismos, combaten agenciamientos. De este modo, la función política, que invariablemente ejecuta un escritor, es aquella en donde los discursos literarios y extraliterarios adquieren una valoración específica por parte del lector, incidiendo en su particular apreciación sobre los fenómenos sociales, mas no necesariamente en su praxis política. No hay que confundir la función política de un poema, que siempre existe, con la literatura comprometida. Esta última se encuentra ligada y, en el peor de los casos, subordinada a una ideología de Estado. La actividad poética, por ende, posee una dimensión micropolítica pues elude de forma singular agenciamientos económicos, arborescencias jerárquicas y subjetivaciones dominantes. Un poeta es siempre una línea en evasión que se desterritorializa y reterritorializa en su propio trabajo, por ese sólo desplazamiento micropolítico, es ya una imagen que ejerce poder en sí: un aparato de guerra literario que se opone al aparato de captura institucional. 

La poesía reciente en México esboza modalidades micropolíticas, enlazando estrategias de salvaguarda que son concordantes con la atmósfera actual del país, enrarecida por múltiples factores: desde la cosificación mercantil hasta la violencia, desde la psicología capitalista del deseo hasta el Estado de excepción de facto. Más allá de los reflectores mediáticos para la Caravana por la Paz que emprendió Javier Sicilia el año pasado o la querella que se sucintó entre poetas consagrados por las cifras mortuorias durante el sexenio calderonista, son los nuevos poetas quienes han puesto en práctica maniobras ex profeso para la realidad nacional, participando del uso de herramientas disímiles y, paradójicamente, concurrentes al medio poético. Hay revitalización, hibridación y radicalización no sólo en la expresión poética sino en los soportes donde esa poesía es depositada. Hondar en las acciones colectivas de los poetas ocasionaría la pérdida de ciertos rasgos individuales y robustece los juicios genéricos, por lo que basta con centrar la mirada en el trabajo de tres de ellos: Guillermo “Rojo” Cordova (D.F., 1986), Jhonnatan Curiel (Tijuana, 1986) y Yaxkin Melchy (D.F., 1985). Cada uno, representa modalidades poéticas que si bien conviven en una malla comunicante, se distinguen en la forma política-poética. 

Desde los mitotes y tianguis de la Ciudad de México, Guillermo “Rojo” Cordova (D.F., 1986) reactiva los aspectos orales en la poesía para dar paso a un material verbal más tangible, que intenta despegarse de los caracteres escritos y de los aparatos textuales, tales como el libro y el recital. De este modo, el poema retorna, como potestad soberana, a los dominios de la comunidad; en lo que casi es un sueño rousseauniano. No solamente se busca la vuelta a los albores de la poesía, donde el verbo “leer” gozaba de un amplio sentido: se leía cuando se escuchaba al juglar participando dentro de los embrollos a través de la combinación grata entre discurso e improvisación. Las variaciones fonéticas o semánticas redondeaban un poema más palpable para el oyente/lector, donde la verticalidad jugaba un aspecto ineludible. Sin embargo, de acuerdo con el propio “Rojo” Cordova, su expresión es la de un “juglar posmo, palabrero, eslamero, espoken wordero”, cuyo punto de definición es fortuito, mas no sus herramientas: las letras y sus posibilidades escénico-sonoras. La importancia del poema ya no pertenece a los confines de la página, donde la dimensión plana determina, por medio del espaciamiento textual y gráfico, los alcances de la composición. El “juglar posmo” sólo cuenta con su voz, es decir, el aparato fonador en sus múltiples modulaciones, tonos y volúmenes. La relación del trabajo poético de “Rojo” se verifica exclusivamente entre el público y él: bajo los lazos emotivos. 


El slam poetry tiene sus antecedentes en Chicago, a mediados de los años ochentas, con Marc Smith, conocido como papi slam, quien se inspira en la batalla pugilística y en la idea de un “torneo de voces” para crear esta categoría. Las reglas del Rojo eslam, que es una réplica del tradicional, son sencillas: cada participante cuenta con 3 minutos máximo para ejecutar un poema de creación propia ante una audiencia y un jurado elegido al azar entre la misma. El texto puede ser leído, dicho de memoria o improvisado por el participante, quien no puede hacer uso de instrumentos musicales, disfraces o cualquier objeto ajeno a su cuerpo. La voz y la interacción con el público son las únicas vías de satisfacción para el poeta, quien únicamente trasciende a través del veredicto del jurado popular. Cabe hacer hincapié, en el afán democratizador de esta estructura, donde la audiencia establece un voto de calidad bajo su modalidad de muchedumbre, que aunque tiene sus canales de representación (jurados), compromete de manera fáctica la continuidad de los participantes, decretando los atributos de ganadores versus perdedores. Si bien es cierto que el slam poetry desterritorializa las arborescencias de la poesía mainstream en muchos aspectos, también es cierto que reproduce en su interior dispositivos molares como la idea de jurado, ganador y competencia. 

Guillermo “Rojo” Cordova participa de esta dinámica y realiza un trabajo constante desde la expresión Slam. El objetivo es sacar los poemas de las bibliotecas, de los institutos de investigaciones estéticas, de las camarillas truculentas que sólo se leen entre sí. La poesía, en un afán garantista, es un bien público que pertenece a cualquier persona sin importar su condición cultural. En este punto habría que preguntarse sobre las consecuencias que exige democratizar el hecho poético y sobre el rumbo que tomará el slam poetry después de ganarse un público especializado, medios de legitimación, patrones de valoración y un nicho en el medio institucional. Empero, el trabajo de “Rojo” no solamente contiene prácticas micropolíticas con relación al reacomodo de la audiencia en la simbiosis artística, sino también existe un fuerte flujo de subjetivación en el contenido de sus poemas. Haciendo uso de neologismos, paronomasias, calambures, epítetos, “Rojo” forma una jerga poética que luce cabalmente con las interpretaciones que sólo él puede hacer de sus poemas, porque éstos pasan a ser un acto personalísimo del autor, al margen de cualquier lectura parcial hecha por un tercero. En el 2010, “Rojo” Córdova realiza el performance en Casa del Lago, durante el ciclo Poesía en Voz Alta, donde con el pretexto de encarnar a Jesús Malverde, ángel de los pobres, crea una atmósfera para el cruce de plegarias y leyendas en torno al santo patrono. La apología al narcotráfico no es incauta; se revierte debido a las voces de los desposeídos que buscan una forma auto-tutelar y personal de justicia. Porque, como dice en su poema DosMilMex: “la verdadera revolución en tiempos de guerra/ Es la revolución interna: /Sí, las acciones pequeñas /Pero bien concretas”: micropolíticas. 

Por su parte, Jhonnatan Curiel (Tijuana, 1986) entabla los trazos de una urbe violentada por ciclos coercibles. La poesía cumple, para él, una dinámica de resistencia ante los dominios fácticos que se dispersan en torno al sujeto, expuesto a varios mecanismos de agenciamiento, a medidas segmentadas, panópticas, biopolíticas. Curiel, encontrándose sumergido en estos códigos adversos, reelabora el discurso de la vieja poesía coloquialista a través de líneas de fuga que van desde el performance hasta la intervención de espacios públicos. No se trata solamente de usar la poesía como un arma contra los males sociales desde una trinchera, hay que desplegar su contenido para tocar el espacio del otro: el contagio en las mentalidades. Tijuana, en su carácter de metrópoli fronteriza, es un portal complexo donde los módulos de control se maximizan regulando a los ciudadanos que participan de las secuencias entrada/salida en un territorio, verificando además de las cuestiones jurisdiccionales, el embalaje que implica vivir en una línea limítrofe: identidad, cultura y subjetividad singularizada. Jhonnatan aprovecha esa condición para generar textos en perpetua disidencia poética y política. La acción se da fraternalmente y en bloque. Curiel pertenece al Colectivo Intransigente, que tiene como fin “intervenir la realidad y modificar la psique colectiva” a través de los andamiajes de la expresión poética. 


La poesía elaborada por Jhonnatan busca la multiplicación, el vitalismo. No en balde, la mayoría de las veces, sus poemas están acompañados de una acción adjunta. Aquí, como en el caso de “Rojo”, el poema no puede sobrevivir sólo con el texto impreso, ya que necesita conductos de escape para comprobar la recepción con el interlocutor. La función emotiva y, en mayor medida, la función metalingüística se ensancha con la multiplicidad de soportes. El fin del fenómeno poético es inquietar las mentalidades, ya no basándose en un plan programático como ocurriría con la poesía comprometida de corte ideológico, sino perturbando las zonas de confort del individuo; se busca la confrontación del sujeto consigo mismo y los aspectos que ha producido en su realidad. Por eso, en el poema que empieza con las palabras La cabeza es un epílogo…, ésta, ya cercenada, se transfigura en arenas para después ser semillas. En la última costa, ese grano libre del cuerpo sobrecodificado abre de nuevo los ojos: mira de revés las cosas. 

Jhonnatan Curiel, desde su libro Crónica de unos zapatos, retrata el desasosiego que produce la enajenación burocratizada, reglamentada por los intervalos de objeto-obligación. El personaje, invariablemente adscrito a la noción de deber, se extingue en el acontecer de un horario. Pasa de la casa a la oficina sin modificar su percepción del mundo. En Kayrós, la voz experimenta la revelación de encontrarse en “el momento justo”, el personaje discurre por las sensaciones, las intensidades y los devenires fisiológicos. El sujeto, superando la cosificación primaria, encuentra la epifanía; tiene que sustraerse de las coordenadas que lo situan bajo los territorios de persona, trabajador, hombre, ciudadano, etc. La voz lírica “deja venir” todos los elementos abigarrados que componen el universos de sensaciones. El libro es una exploración multidireccional de las catacumbas sensoriales, de las eventualidades cognitivas. En Flores cerebrales, la voz lírica afronta la situación crítica sin titubeos, asimilando una ética en torno a los acontecimientos de violencia extrema. Si en Crónicas de unos zapatos, el personaje es pasivo y permanece en el centro de la agresión, en este libro, alza la voz para tomar partido en los acontecimientos. No duda en ser inquisitivo respecto a los agenciamientos que desvirtúan su vida. En resumen, la piel de este sujeto es rizomática: “Cada poro se abrirá a la telúrica vibración de su orgasmo/ hasta desvanecerse en un instante/ y resurgir al siguiente”. 

La actividad performática, como ya se mencionó anteriormente, es una extensión vital en la poesía de Jhonnatan Curiel. En enero de 2012, realiza el performance “Guárdame una caricia”, donde el poeta aparece encapuchado como brujo o santero para realizar un rito de transición. Curiel, en este acto, acompañado de veladoras y al ritmo del “son de la sangre”, consagra lo sanguinolento bajo renovados signos. La misma deconstrucción aparece en “Tripas realidad y medios”, donde se arrastra una "cola de información" con periódicos, libros, imágenes pornográficas, etc. En la punta de este lazo mediático, el poeta amarra tripas. Al final, después de caminar por la calle, la serpiente informativa arde como basura. Otra línea de fuga en Curiel es el llamado “ojopoema”, que es un experimento poético que hace hablar a la ciudad a través de anuncios publicitarios, propaganda, letreros comerciales y grafiti, en palabras de Jhonnatan: es “una replica creativa a la saturación visual en nuestra época”. El poeta, en total devenir caminante, registra en automático toda la información que ve en una trayectoria previamente trazada dentro de un cuadrante de Google maps. El viaje se da exclusivamente en la virtualidad. 

Quien también reagrupa los elementos de la virtualidad a su favor es Yaxkin Melchy (D.F., 1985), realizando una poética que se nutre de los enlaces cibernéticos. En su último libro, Los planetas (Nuevo Mundo III), ante la pregunta ¿qué posibilidades ofrece el ciberespacio a la poesía?, él contesta que a futuro el ciberespacio será una parte fundamental de nuestros cerebros biológicos, un inexplorado territorio-satélite, que vislumbra en muchos aspectos el porvenir del horizonte poético. La tarea del hombre no se limita sólo a figurar en ese campo fértil, creándose una identidad virtual, sino a experimentar una vida distinta: fabricar otros lenguajes. Esto es posible con las directrices que ya comienzan a esbozar un modus vivendi en las redes sociales, los blogs, el skype, etc. Melchy opone el viejo código de la humanidad, el código de la acumulación, donde el deseo mercantilista lleva al hombre a la “guerra genocida y al suicidio cotidiano”, por un “lenguaje mágico del día a día”, que sea capaz de devolver los rostros perdidos por los reiterados agenciamientos. El poeta formula un ejercicio de rostricidad que sea singular e inalienable, una micropolítica de la intimidad: rasgos indelebles dentro de una multiplicidad de “facciones”, tanto en la cara como en la guerra. Quizás por esta estratagema poético-política fue él quien orquestó un flanco fraterno, editorial y beligerante en el portal de la Red de los Poetas Salvajes (2008-2010). 


Yaxkin, más allá de los contornos en su literatura, genera un universo que no sólo es paralelo al de la experiencia diaria, como puede ser el caso de las grandes poéticas del siglo XX, sino que hace competir abiertamente los beneficios de trasladarse de una realidad a otra. En un entrenamiento cosmológico, el individuo pasa de universo en universo sin trasgredir las claves de la Teoría de las Cuerdas. El acierto político está en construir espacios habitables, permeables y compatibles, para después escaparse en un perdurable nomadismo. Ante el temor de trazar una línea de subjetivación excesiva que lo lleve a la muerte o a la locura, el poeta despega en el momento crucial y no perece por sus deleites imaginarios. A diferencia de otros autores, hay un esfuerzo lingüístico para no señalar más los objetos de este mundo; representar especulaciones. Yaxkin Melchy trabaja la mayoría de las veces con símbolos, de allí la difícil determinación de referentes en su obra: el Rey Murciélago, la Computadora Central, Emilio, entre otros, en El Sol Verde (Nuevo Mundo II), son hologramas que, en el momento de ser interpretados, se desvanecen bajo cualquier personalidad literaria. Desde su primer libro El Nuevo Mundo, el poeta sepulta los cuerpos gangrenados del planeta Tierra a través de un maremoto que explota con letras. La renuncia se verifica con el yermo que ocasiona su inicial registro, que es igual a cero. A partir de allí, diseña la construcción de un Nuevo Mundo que no intenta sólo ser literatura, sino todo lo demás: ética, teoría o tratado. La poeticidad de los códigos binarios y la intertextualidad con la computadora son las primeras herramientas para lograr esa empresa que es una ciencia futura. 

La poesía novelada de Yaxkin Melchy, del mismo modo que los otros dos autores en cuestión, es imposible de contener bajo la extensión del libro tradicional; más aún si el proyecto es de suma revelación como el Nuevo Mundo, que se vale de registros metamórficos como el cósmico, mesiánico, robótico, alienígena, etc. Por esta razón, se abren los conductos poéticos en ambas direcciones. Hay un movimiento de carácter endotérmico, donde Melchy mantiene en temperatura acondicionada el texto en sus libros: el corazón de su escritura. Desde su aparición en la escena mexicana, no dudó en incorporar al Nuevo Mundo aparatos de otras materias y sus respectivos indicadores: tablas, circuitos, gráficas, fórmulas químicas, cuestionarios y planos. De este modo, la poesía escrita, que es sólo una parte de su trabajo, se desterritorializa para anclarse en los linderos de otras disciplinas sin perderse en un experimentalismo abyecto. Asimismo, está el movimiento exotérmico, que se da con su actividad escénica. Al contrario de “Rojo” Cordova, que utiliza el recurso de la prosodia, Yaxkin emplea la parafernalia para dar vida a la voz de sus personajes, haciendo uso de pinturas y pseudo-disfraces que sólo dejan entrever atributos de quien habla. En 2009, durante PVA de Casa del Lago, Yaxkin Melchy a partir de Emilio, la danza y la escritura, interviene con un código binario. El niño-robot desaparece los pixeles de la bandera mexicana, quedando el hueco a la vista del auditorio. El poeta disemina un virus contra las naciones. “Puentes comerciales, nuestras manos son más fuertes Nuestra letra M más alta, nuestra P un poder más allá de los Países y las Patrias”. 

Estas tres propuestas micropolíticas forman sólo una parte del espectro de expresiones poéticas, audaces y, en muchos casos, concatenadas, que se forjan dentro del ámbito nacional. La poesía, contrario a lo que muchos piensan, no se aleja paulatinamente de la política ni los poetas dejaron de asumir una acción frontal. Todo lo contrario: con cada día, con cada palabra, se actualizan las manivelas entre la realidad y la metáfora. 


En el ex país de México, 
mayo, 2012. 


Manuel de J. Jiménez. (D.F., 1986) Estudió Derecho y Letras Hispánicas en UNAM. Tiene publicados los libros Los autos perdidos (Red de los poetas salvajes, 2009) y Trámites del muerto y el ausente (Honda Nómada ediciones, 2011), que forman parte de Iuspoética. Fue director de la revista Trifulca. Actualmente trabaja en 2.0.1.2. y es parte del Consejo Editorial de la gaceta Literal. Me gustan los deportes y sports authority coupons at halftimecoupons.com 

martes, agosto 07, 2012

SLAM DE POESÍA DE UNIVERSIDAD CATÓLICA DE GUAYAQUIL




El pasado Viernes 3 de Agosto a las 19:00, en los exteriores de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, se llevó a cabo el evento: SLAM POETICO - NO BOMBARDEEN A GUAYAQUIL, organizado por los estudiantes de la carrera de Literatura para la cátedra de Animación Cultural 2012.

El evento, que reunió a varios poetas jóvenes de la localidad, tenía como fin enfrentarlos en un concurso de performance poético. Para el mismo, contó con un selecto jurado, así como con un numeroso público que alentó a los participantes. 

Doce fueron los poetas jóvenes, que uno a uno fueron demostrando su talento a lo largo de las dos horas que duró el evento, resultando como ganadora la poeta Gabriela Vargas Aguirre,  perteneciente al Taller de Creación y Vanguardias literarias, dirigido por Wladimir Zambrano.









Felicitamos a la ganadora, y a los mentalizadores de esta iniciativa, ya que este tipo de eventos colaboran a dinamizar la escena poética de la ciudad.

A continuación uno de los poemas leídos por Gabriela Vargas:

1

¿A dónde iré?
Guardando en caracolas el sonido de la ternura pasada
con la carretilla, esa que colectaba
finales de películas en las que ahogábamos cansancios
luego de cosernos la boca,
Traspaso los umbrales del radio
en donde el pasar del tiempo
rompe con la idea de eternidad.

Intentando salvar con un verso la noche
                                                           sigo buscando que tu cuerpo forme un humano.

Solo media risa basta para detonarte,
bomba parlante que escupe sobre mis heridas,
sintetizando en una nota,
los miles de naufragios de mis anhelos.

Generador obsesivo de aullidos:
                                              Intenté pegar tus vértebras y erguirte
                                              acariciando un mejor cauce
                                              hecho de llanto y barro.

A dónde irás
reventando las suelas
huyendo a la cloaca
por el paso zebra de neón que has formado en mi espalda.
Dónde,
al exceso del salvaje
al remate de lo que sobra del réquiem
al movimiento pendular
                                                            de una nuca dislocada por la derrota.



Quise renacer en tu cama
donde las sombras encontraron descanso,
esperar la lluvia
y sostenernos en el humo
sin mas sentido que el de deambular
sobre las heridas que cuajan con la podredumbre.



Gabriela Vargas Aguirre (Guayaquil, 1984) Tiene estudios formales en Diseño Gráfico y Comunicación Social. Textos suyos aparecen en Cerrado por reparaciones (antología del taller de creación DADAIF CARTONERA – Guayaquil 2012) y Desembarco Poético, Pleamar I (Rastro de la iguana ediciones 2012)

domingo, julio 22, 2012

COLA 3: RÓGER SANTIVÁÑEZ

A continuación tres textos inéditos del poeta peruano Róger Santiváñez. Aquí hay un intenso chapoteo musical por donde avanza la voz entre un brillor especial y libre. Libre, quizás porque hay un fondo intuitivo que dirige ésta música que es a la vez rizoma y horizonte interno. Viaja el texto sobre una tonada íntima y barroca, y en sus quiebres sincopados alcanza un enlace entre un paisaje actual y un paisaje anterior, que nos evoca una nostálgica alegría.





COOPER RIVER ORILLAS


[Helíades] 

Intenso calor raquetas oxidadas 
Foráneas raíces chapoteo de olitas frescas 
Golpean el entrevero palos & plásticos 

Hay una playa enana un rizoma azul 
Sobre aplastada paja la inmensa diosa 
Parda una entrada al junco indi 

Visible faena bruñida al reluciente sol 
Latente arañazos en mis brazos plu 
Ma fuente anuncia poniente van 

Desapareciendo los trinos se callan 
Latas viejas otra vez en la explanada 
Colchón forestal te recuestas en el 

Aire desta penumbra mañanera en la 
Manera que tiene Dios de ser el río 
Aposentado pacíficamente dócil a las 

Tiernas marejadas abiertas sobre amplia 
Sin razón de belleza amada des 
Quicia la movida subte en remos 

Cadenciosos planeando volar oh yeah 
Panorama al fondo de uno mismo 
Nublado como esta umbría matutina 

      Inmóvil pero nunca muerta 



[Dirce] 

Qué susurran las altas copas qué 
Dirán el esplendor de la mañana 
Si pudiera transcribir el canto 

Chuerk Chuerk que anida entre 
El aire volado parecen cho-ke-kos 
& también sui-sui-sui trui-trui-rui 

Un concierto con la brisa pronta a 
Despertar la ternura de los árboles 
Mecidos como si fuera el jardín 

Memoria del jazmín de mi mamá 
& en el verdín del pequeño pantano 
Cimbra la amarilla flor equi 

Distante en el instante del Amor 
Rebalsa omipotente el lago cuasi 
Plateado echadas de espaldas 

Las muñecas miden el caudal leves 
Ondas tan frescas se iluminan al dorado 
Soplo del extravío conteo final & 

    Los kayaks rompen la líquida 

                Quietud



[Ixotta] 

Vuela un cardinal casi a ras del grass
Planea el viento empujando las hojas sil
Bos silvestres boqueo de bobitos sobre

Piedras niñas que respire la ribera salta
Otro pecho-naranja hacia la nada donde
Sesga sagaz la saga Sagesse de

La plática silenciosa sssssssssssssssssss
Bóveda encima recordada siempre
Bonsai maderas & vainitas a la vera

Matinal con rubicundas dulzuras dor
Midas plano mojado resaltan brillos
Fugaces fumados hacia el sol sucumben

Sufren sólamente acumulando espuma
En el retoque del rompiente se
Quiebran los arbustos lloran lágrimas

Briseidas & llegan a dejar su líquido
Ferviente corto verano de la anarquía
Extraña concurrencia pétalos

       Pink que guardo en mi

               Cuaderno



Róger Santiváñez (Piura, 1956). Siguió Artes Liberales y Ciencias de la Información en la Universidad de Piura. Obtuvo el bachillerato en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado los siguientes libros de poesía: «Antes de la muerte» (1979), «Homenaje para iniciados» (1984), «El chico que se declaraba con la mirada» (1988), «Symbol» (1991), «Cor cordium» (1995), «Santa María» (2002), «Eucaristía» (2004), «Dolores Morales de Santiváñez» (Selección de poesía 1975 - 2005) y «Amastris» (2007). Y en prosa poética narrativa la nouvelle «Santísima Trinidad» (1997), «Historia francórum» (2000), y el libro de relatos «El Corazón Zanahoria» (2002). Formó parte de los colectivos La Sagrada Familia (1977 - 79), Hora Zero (1980 - 1981), Movimiento Kloaka (1982 - 1984) y Comité Killka (1989 - 1990). Obtuvo un Ph. D. en poesia latinoamericana por Temple University (2008) donde actualmente es profesor de Composicion y Lecturas Hispanicas. Vive en Collingswood, New Jersey - orillas del rio Cooper- dedicado integramente a la contemplacion y al estudio de los lenguajes poéticos.

viernes, julio 06, 2012

Naipes Arreglados: Contratapa





El silencio le pregunta a un hombre: ¿qué es la poesía?/ ¿acaso no era ésto que abrazo y beso, con deseos de tinieblas, tan parecido a un hombre y que huye con el corazón aturdido en su clavo de hueso? Entonces un hombre le pregunta a un árbol: ¿qué es la poesía?/ ¿acaso no era la forma en la que supe recorrer las verdes verdades de mi vida recortada por un cuerpo tan mentiroso? El árbol, que no tiene cómo contestar, echa un montón de ramas y se retuerce contra un firmamento que es exactamente lo que no es: osea un cielo. Que la poesía sea -dice ese cielo- la copia fidedigna de lo que
es lo que no es. Y en ese cielo -allí donde la eternidad oye llorar a la máquina del hombre en su salón de música- una carne, en forma de vacío, empieza a encarnar un verso. Pero es que la poesía es exactamente lo que quiero decir para salvarme, piensa de sí mismo el verso, y observa el mármol del cisne de una hoja ante el silencio de una luna muerta. La poesía es la voluntad de ese silencio ante una luna muerta.
Ernesto Carrión

martes, julio 03, 2012

COLECCIÓN LA RUEDA DE LA EDITORIAL CATAFIXIA 2012


La editorial guatemalteca Catafixia alista su colección "La Rueda", donde aparecerán antologías de poesía contemporánea de toda Latinoamérica. Los primeros cuatro números son los de Chile, México, Uruguay y Ecuador. Mismos que serán presentados en la Feria Centroamericana del Libro, en julio de este año.

Estos son los libros:

País: Ecuador
Selección: Ernesto Carriøn



País: México
Selección: Iván Cruz Osorio



País: Chile
Selección: Héctor Hernández Montecinos



País: Uruguay
Selección: Josef Manuel de Barrios


martes, junio 26, 2012

Nuevo Sello: FONDO DE ANIMAL EDITORES




VISIÓN DE FONDO
«Creemos en fomentar una actitud abierta y vital hacia la escritura forjando vínculos de intercambio lingüístico y de difusión cultural dentro de Hispanoamérica.
Nuestros autores reúnen características particulares que los hacen únicos, y su escritura, el potencial de abrir caminos desde ese animal interno que no descansa hasta haberse construido y deconstruido en la última línea.»
Visite su sitio web: www.fondodeanimaleditores.com
PRIMEROS AUTORES
Marosa Di Giorgio, Eduardo Espina, Ernesto Carrión, Róger Santiváñez, José Carlos Yrigoyen, Héctor Hernández Montecinos, Mario Arteca, Rodrigo Flores Sánchez.


miércoles, junio 13, 2012

NE BIS IN IDEM de Valeria Tentoni




“No dos veces por lo mismo” es una versión castellana para este título. Se trata de un principio del derecho, de acuerdo al cual una persona no puede ser enjuiciada en más de una ocasión por un mismo hecho. Parece lógico impedir una persecución de por vida por deudas ya pagadas, pero instalar esta defensa como de sentido común ha constituido un lento proceso legal, iniciado por los romanos y explicitado recién hace dieciséis años en la Constitución Nacional argentina. “El poema / sólo puede ser uno” escribe Valeria Tentoni, porque sabe que todo poema es una sentencia y una pena, tras la cual “El resto será infamia / o demagogia.”

Ne Bis In Idem es un conjunto de cincuenta y tres poemas. El cincuenta y tres es casi el único número, y me atrevo a decir que el primero (ya que los siguientes son sus múltiplos) cuya representación decimal es el reverso de su representación hexadecimal. No sé bien qué significa este inquietante juego de espejos y no los reflejaría si la autora no despachara versos como los siguientes: “Pi por radio al cuadrado / en donde la circunferencia ocupa, como los rayos / de una bicicleta de infante / el vértice invisible / del cráneo. // Entonces, si por índice tenemos el diámetro / transverso / el diámetro longitudinal / la mandíbula tosca, los pómulos prominentes, / la distancia entre los ojos / la / mano que da de comer”. Todo es cancha, ring, para estos poemas cruzados por un golpe seco al mentón (repita conmigo, “el poema / sólo puede ser uno”): el del derecho.

Más que la enunciación de los numerosos escritores que han sido abogados y viceversa, hecho público y notorio, por lo que no requiere prueba ni prólogo; interesa la relación, siquiera somera, entre la literatura y el derecho (con minúscula como todas las derechas). El mínimo común múltiplo es la palabra, pues de ella se estructura el conjunto de normas que constituye materialmente al derecho. Hagamos entonces el juego infantil, Ne Bis In Idem está lleno de ellos, de encontrar las siete diferencias entre los dibujos, divertimento que servía para aguzar el ojo y prestarle atención a los grises detalles de una vida gris, cuya belleza no sería televisada, por lo que urge recuperarla en libros como éste. El derecho es coercitivo (sirve para forzar la voluntad o la conducta), mientras la literatura es ¡sólo! persuasiva. Así podemos distinguir el lenguaje del poder, el del derecho, del poder del lenguaje. Y esto es una gambeta de relevantes efectos. El derecho es racional, en tanto la literatura es más bien emocional. El derecho es colectivo y como tal, público, en tanto que la literatura es una experiencia individual. Llevo apenas tres de las diferencias más tradicionales, y ya me parecen falseables. Porque la aplicación del derecho, del juez que dicta sentencia, es pura persuasión: nos convence de acatar la decisión como verdad. Pero nunca se ha planteado como tal: el juez decide “más allá de toda duda razonable” y no “lo verdadero”, tal como con la aspirina nos deja de doler la cabeza, pero no podemos asegurar que sea ella quien nos quite ese dolor. En Ne Bis In Idem tampoco importa mucho la verdad, que está sobrevalorada, sino la verosimilitud con que se superponen las visiones de la autora con las que creemos reales. De paso, el juez convence al gendarme de llevarse al imputado, a los familiares de no sacarlo en libertad a tiros, y a la sociedad de que se ha hecho justicia. La percepción sería muy distinta si se conocieran las cárceles; León Tolstoi llamaba a los carnívoros a conocer los mataderos. “Yo vi el cemento. Las celdas. // ¿Vio eso, usted, señor Lombroso?” desafía Tentoni al positivista criminológico que creía que el delito era una consecuencia genética. Respecto a la segunda diferencia, cuesta imaginarse que los humanos puedan salir de su casa alguna vez, dejando las emociones colgadas en el armario. Aunque concuerdo, un cuarto de milenio más tarde, con Cesare Beccaria en que “Las leyes son las condiciones con que los hombres aislados e independientes se unieron en sociedad, cansados de vivir en un continuo estado de guerra, y de gozar una libertad que les era inútil en la incertidumbre de conservarla”, es evidente que esa decisión racional es pura emoción: personas a las que no les gusta que las jodan. Además para el derecho y para la autora, las pasiones son una atenuante: “Las manos son ‘topudas, gruesas y cortas’. // Y se las daba enteras, se las hubiera cortado / y se las hubiera / dejado en la ventana por flores amarillas.” Frente a la tercera diferencia, los escritores deben rebelarse y marchar con pancartas: porque la literatura no es una experiencia individual, por más que el lenguaje del poder allí la remita. De guaripola, Valeria Tentoni: “Los representantes de mí misma, declaramos con absoluto abuso de nuestra libertad, a la intemperie como fin más alto y excelso, y a éste disponemos nuestras armas, cofradías e inciensos, / artillerías, banderolas y martingalas. // Y todo lo que se tenga a mano.”

El Movimiento de Derecho y Literatura (sí, sí existe), distingue dos objetos de estudio: el derecho en la literatura y el derecho como literatura. En el primero se incluye la literatura sobre temas legales, como Crimen y Castigo de Fedor Dostoievski, El Proceso de Franz Kafka y El Extranjero de Albert Camus, y el derecho sobre literatura, así las leyes sobre difamación, obscenidad o derecho de autor. En el derecho como literatura, en tanto, encontramos el estudio de la retórica en la escritura legal y la aplicación de la teoría literaria al derecho. Evidentemente Ne Bis In Idem es literatura sobre temas legales, pero también opera como estudio de la retórica legalista, por medio del permanente entredicho en que la coloca: “Presuponen, potabilizan la maniobra / purgándola de sombras” (¿no hacen acaso lo mismo los análisis literarios?), “con la norma, se dislocan las cavilaciones”, “el primer fonema se parece / demasiado / a un balido”, etcétera. Ésta y otras tantas clasificaciones se ven ridículas en el delirio de imágenes de Tentoni: “nombres que he / plegado, como banderas yertas”, “No se soporta el calor, hay / un incendio en la guantera. / La calle silba su aliento de epígrafe / tiene / los linces a salvo, la noche”, “María habla del hijo preso con la boca / como una cortina plástica”, “debajo de los botones mordiendo los ojales / como bocas de hijos famélicos / sobre pezones de madre loba”. Con todo, Kenji Yoshino, a partir de David Cole, expone que el pasado se manifiesta como un prólogo en la literatura, la ansiedad de influencia de Harold Bloom que lleva a los poetas a propósito a malas lecturas de sus padres, y como un precedente en el derecho. Un yugo que romper, a la larga.

Ne Bis In Idem se divide en cuatro secciones. La primera de ellas toma casi medio libro y con su sola ubicación geográfica vuelve garantista la exposición, pues los primeros y los que más hablan son los victimarios. Posición que rápidamente queda en tela de juicio. El apartado en cuestión se denomina Temibilitá, que es un concepto de Rafael Garófalo, traducible como peligrosidad y como la propensión constante a la acción violenta o a la maldad de determinadas personas. La responsabilidad penal estaría justificada por ellos y no por un libre acuerdo, como el citado de Beccaria. Esta visión opuesta a la empatía propia de la poesía y de disciplinas como la antropología, consistentes en ser el otro, se traspone una y otra vez por medio de los alegatos que Tentoni diseca y pega. El derecho también debe ser el otro, porque el lado del estrado que a uno le toque es contingente. Víctima y victimario son, idealmente, estados pasajeros. Ne Bis In Idem da la razón a Martha Nussbaum, en cuanto a que los jueces podrán ponerse en el lugar del otro en la medida que lean literatura, porque es allí donde se comprende a los demás humanos en su complejidad emotiva. Éste es uno de los efectos de la considerable galería de personajes expuesta en la primera sección, que actualiza la moledora de carne del sistema, en una boca más que alimentar (“La cantidad / es un dardo exacto” y el niño todavía cree en los Reyes Magos “porque ignora”) o en un mameluco refractario (“Para que parezca que si nos pisan, hicieron algo menos por que suceda. // No algo más, / dije: algo menos”), por ejemplo. Personajes que a la larga se difuminan, dejando la sola tensión entre ellos, que es lo que nos interesa. La dialéctica y no las tesis, el movimiento y no la figura, el verbo y no el sustantivo.

“No se presumen sino hechos”, pero la ley se presume conocida por todos, si no sería imposible juzgar ante la excusa de la ignorancia, ante la cavilación desde la cual se escribe poesía: un lenguaje fragmentado que reproduce la fuerza de las impresiones incluso cuando se trata de ideas, tomando la distinción de David Hume. “Con esto tenemos suficiente. // La idea sobre la cosa /, la savia” ironiza Tentoni. Se sabe que el lenguaje construye realidad, “Decir: ‘habían sido ellos’ / supone un acto anterior. // En la lógica del pretérito pluscuamperfecto / se cifra / el prejuzgamiento fáctico.” Se pregunta “¿Quién pudo / quién / darle nombre a la bestia?” y a uno le tienta pensar que con nombrarla se le dio existencia como distinta de uno, que es oveja. La autora trabaja con la imagen del sonido, revolviendo significados y significantes con la representación del habla: “viene / hecha un papel glasé, / pareciera / que un diptongo le llevó / las consonantes.” y “Lombroso / era un hombre / de hipérboles.” Subraya que “el deber ser / es un decreto del que las cosas se exilian / con el movimiento”, problematizando la norma en su aplicación práctica, la poesía en su representación de lo humano. En sus momentos más altos, inventa un lenguaje, amoldando giros idiomáticos ajenos hasta hacerlos propios, dislocando el verso, por medio de quiebres como de sesiones de jazz.

La sociedad de consumo instiga al crimen (a las vedettes “Parece que nada pudiera / dolerles jamás”) y sus tentaciones a la tentativa del delito, ambos manejados con suspenso en los testimonios de Ne Bis In Idem. Ya la cita de Juan Filloy que abre el libro nos remite a una característica poco observada del derecho penal, cual es el contraste entre la brutalidad del objeto que estudia y el refinamiento doctrinal con que lo absorbe. Esta respuesta general cumple la función política de reducir las arbitrariedades que se cometerían actuando bajo la emoción de cada caso. Temibilitá se mueve en ese espacio arbitrario, en que la igualdad, la seguridad y el control argumentativo ceden ante lo “humano, demasiado humano” y la aparente esperanza: “Quedate mientras afuera todo se despeja, como después de la lluvia todo / se va evaporando, sube así, como esta boca / y viene la intemperie, viene el celeste / furioso / y vacío.” A diferencia de las demás disciplinas legales, el derecho penal es escéptico, duda si sería mejor el mundo sin él, pues coarta precisamente aquello para lo cual el Estado sigue allí: la libertad. En todo momento parecieran cometerse crímenes y la cámara de Tentoni está siempre en otros lugares del mismo evento: no en el auto, sino en “la estela del amarillo” que deja. Su afán escritural no es otro que el del arte rupestre de los primeros habitantes del planeta: asir lo fugaz, dejar constancia de los hechos y de la diferencia. Ella no está en el camino, sino al lado de éste, desde donde la perspectiva del ojo se refleja en la del pensamiento. Trabaja sobre la inmanencia, atenta al rastro sobre el que se investiga (y también se escribe) en poemas como Tara. La cámara tampoco está en la cárcel, sino en la familia que brinda a la salud del preso en las regadas fiestas, donde “las mujeres se pliegan como hilos de lana / se ponen la pollera más corta que encuentran, y se prestan / los vestidos. La piel / es un lujo imperfecto, y todas guardan / los moretones bajo el polvo compacto, antes / de bajar al centro.” No sigue a la bala, sino que resitúa el disparo: “El tiro / releva / la mano del hombre / como en una posta”. 

De pronto, se aparece la presidenta con “los dientes brillantes como marfiles: / uno podría tocar completa / la Marcha Turca en esos dientes.” Esos intervalos lúcidos y lúdicos, conversacionales, tienen que ver con cómo afrontan nuestras culturas la opresión del poder. Al final nos da risa y no queda otra, no olvidemos a Rainer Maria Rilke y su “resistir lo es todo”, “como si se estuviese / muriendo y todavía tuviese / algo que decir”. En esos versos termina Oíd Mortales que comenzó en la boca de la presidenta, la cual es una excusa para presentarnos un personaje mucho más conmovedor, otra vieja aferrada a la música de su organito de plástico, sin pilas para reemplazar las que se están acabando en el presente continuo del poema. Pequeñas narraciones que rellenan, con crueldad y ternura, los espacios sin focos de la sociedad. Contadas por quien delinque, nos parecen entendibles y cercanas, como si la autora nos regalara ojos para ver claramente en las penumbras. Entonces se vuelve difícil distinguir, por ejemplo, cuando una relación sexual es efectivamente consentida, porque mientras más se ve, menos contundentes son nuestras opiniones. Mientras más gamas de grises reconozcamos, menos cosas nos parecen blancas o negras. “Aquí la luz es un favor. Un lujo / reservado para quienes tengan con qué / afrontar el trueque” advierte Tentoni. Su manera de contar es sensual, como se vive, y entremezcla lenguajes técnicos que resignifican las experiencias expuestas al sol. Son definiciones de diccionario que en la realidad representada cumplen justamente con interpretar la infinidad de hechos únicos bajo ciertos parámetros comunes. “Pero hay una mancha de humedad / en la pared que tiene / la forma de los ojos de Magdalena. // Y nadie puede sacarme eso”, plantea inquieta, haciendo hincapié en esa unidad aristotélica. Ésta y otras apariciones se vinculan al desamor que merodea la mayoría de los crímenes y de los poemas.

El imaginario propuesto es inabordable y avanza en más de una ocasión hacia la pérdida del sentido, que es otra norma opresora. El lenguaje espejea permanentemente con las filigranas de Tentoni, que llama a entender las cosas más allá de ellas y más acá del entendimiento. El logro es que podamos ver la escena carcelaria de nuevo, después de poemas como Ferocidad, y que sea otra. “Contra el meridiano / nos atamos las remeras a la cabeza. / Parecemos / arabescos móviles. // La pelota es una continuidad, en los pases / se van dibujando líneas invisibles.” Si el ejercicio de la comparación es hacer conocido lo desconocido, acá se pervierte: pues lo que creíamos conocer (el espontáneo fútbol de los presos) es en realidad otra cosa. En el delirio estamos llamados a reconstruir los significados para que nos vuelvan a parecer familiares. Así, Batalla Sonora, que cierra la sección, estremece, pues explota la acumulación de material previo, abrazado a André Breton, para quien “La belleza será convulsiva o no será.”

En apenas cuatro poemas, Estrados, la segunda sección, se pasea por los tribunales, las oficinas legales, las escuelas de derecho y la prensa. A vuelo de pájaro merodeamos la parte de la justicia que se dedica a amoldarla, sin ser parte directamente involucrada en los conflictos. Junto a las irónicas casualidades expuestas, el paso del tiempo se vuelve inapelable. Sobre todo al tratarse de quienes, por dedicarse a la justicia, jamás tienen tiempo. Los estudiantes “no almuerzan” y las secretarias “llevan / las últimas curvas que / restan / antes del horizonte.” Aunque la actividad consista en sólo juntar papeles, esta labor tomará la vida entera. Quien entre a cualquier oficina relacionada con el derecho no saldrá jamás, pues opera afuera la prescripción de lo que muchos han de llamar vida. La escuela de derecho, cinco años y un día (Tentoni habla de siete), mientras otros bebían el vino de los pechos. Han engordado ya mis compañeras. El traje de dos piezas no les baila. Ni bailan ellas, pese a sus ojeras. A mayor abundamiento de sensaciones afines, recuerdo aquí al poeta y abogado Rubén Jacob “Los notarios conservadores archiveros / Actuarios receptores procuradores del número / Usías ilustrísimas y demás funcionarios auxiliares / De la administración de justicia (…) ¿Es que advendrá una vida distinta / Idas las lluvias invernales? / ¿O es que deberé elegir / Entre la tristeza y la nada? (…) Todo está prescrito / Por el transcurso del tiempo / Una vez más no ha lugar / En todas las instancias hemos perdido / Todo está ejecutoriado / Todo está prescrito.”

Turba cómo esta sección pone de manifiesto que es otro el lenguaje para el mismo acto, otra la aceptación legal, otra la pena, “las secretarias / se dejan hacer el amor”, cuando no se trata del que tiene la anatomía de un delincuente. A todos los letrados se les trata de doctor, sin las distinciones de mérito que se hacen entre los victimarios. Así, Tentoni nos adentra en las muchas realidades presentes en un mismo hecho. La cita que abre la tercera sección, Actio (dimensión del discurso que se ocupa de la declamación en su nexo entre voz, gestos y contenido, pero también el nombre con el que se conoce al derecho de acudir a la justicia para reclamar una pretensión) es precisa en el respeto que pide Raskolnikov por estar en la misma comisaría que se le da de argumento para callarlo violentamente. A propósito del título, el derecho, como toda disciplina humana, está lleno de lugares comunes y contra estas frases hechas, casi siempre en latín, corre el antídoto de la poesía de Tentoni. La ironía del título en el mismo latín de a minori ad maius, a priori, ad hoc, tribunal ad quem, affectio societatis y animus, sólo por quedarnos en la letra a, nos recuerda el descabellado deseo de las personas de diferenciarse por medio de detalles inútiles. El esnobismo, que luego se deslava en que todos sean doctores, lleven trajes, compren autos y compartan los mismos barrios. Son más distintos desnudos que a través de sus elecciones. 

En Actio se define un espacio, la Escuela de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, pero bien podría ser cualquier otra de las públicas de nuestro continente. En cada (había tipeado “casa” por error y creo que calza en este caso) una de ellas, se sienten la República apoyada en la espalda (“La autoridad / es / una escalera caracol”) y los mitos urbanos reproducidos como láminas pornográficas. “Nos adentramos en las sombras / por su costado, como quien / empieza a trozar un animal / por sus costillas” y vemos “La mañana abriéndose como el estómago / del caballo de Troya.” Dos recuerdos literarios: Siberia de Roberto Contreras, un poemario completo sobre el sinsentido de esa negación del territorio que es el campus de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, su carga política de un mundo más propio del destierro, y por el poema Crimina de Tentoni aquel que denominaré Huacho Menares del también poeta y abogado Bruno Vidal. En el de este último es el oligárquico párroco castrense el que manifiesta el orgullo de contar con el huérfano en el ejército, como acá es el ex reo el que jura de abogado. Sueños republicanos y ese olorcillo a farsa, gracias a la alta dramaturgia en las voces de otros. Éstas se cuelan nuevamente en los poemas titulados Práctica Forense, que en apariencia nos hablaban de estudio. Antropologías. En una época de miles de libros que los poetas escriben en tercera persona sobre sí mismos, celebro este conjunto escrito en primera persona sobre los demás. Y con una sonrisa dibujada en lo cotidiano, “una victoria / de la que nadie supo / prevenirnos.” Un libro de poesía contemporánea que haga bien.

Mojado hasta el oído medio con la experiencia de Deber Ser, la última sección, uno entiende que venía chapoteando en ella, sobre todo desde Actio. Ésta se va desprendiendo de las perspectivas, hacia la biografía como representación. Repito el festejo de Breton en Nadja al Huysmans de En Rada y de Allá, por mi parte a la Tentoni del final de Ne Bis In Idem, por escribir de sí misma con toda la intensidad que un personaje podría robarle. A la larga siempre se escribe sobre uno mismo, me podrían retrucar Breton o usted, pero a mí las otras voces que penan en esta casa antigua me convencieron y la autora, cuando aparece como quien habla, me parece nueva. “Uno puede / sí, imaginar: / pero nada sabe caer sobre el cuerpo / con más gracia que la experiencia” nos confiesa. “La norma fundante / soy yo. / El deber ser / o el ser. / Esa es la cuestión.” Con el desasosiego propio del crecimiento, que empieza a cargar realidades suficientes para encorvarse, la obra se revela como la autora como obra. Y aún entregando nuevos guiños, como aquél de Delito de Peligro Abstracto al siglo de oro español, definiendo un enunciado por vía de un poema.

La familia le puso el apodo a uno de los presidiarios, y ahora reaparece en la madre que suelta los expedientes para abrazar a sus hijas, que se pone contenta con que una de ellas tire sin querer su título de la pared. En ella toma cuerpo el último de los Mandamientos del Abogado de Eduardo J. Couture, que recomienda “considerar la abogacía de tal manera, que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti, proponerle que sea abogado.” Lo inesperado hoy es recuperar la ternura, lo que sucede con el poema siguiente, Papá, y con el autorretrato de la autora (“Ni menos cobarde / que una hormiga” chapulinescamente), como si recorriéramos el pasillo de su casa y reparáramos, de una en una, en las fotografías familiares. Tal vez éste no sea el lugar, pero ¿cuál otro podría serlo? para contarles que casi lloré con el poema Estación. Se lo leí luego en voz alta a la cantautora de la oficina, única audiencia mañanera y madre, y sí que lloró un poquito. La poesía está delante de nosotros a diario, tan cerca que se ve borrosa, si no es con lentes como los de Tentoni, que nos enfocan de vuelta al amor filial. Pregunta “¿(…) cuántos hombres / caben / en un solo padre?”, le respondo que al menos todos los nuestros, que la leemos como si fuera uno mismo. La poesía como la universalización de la experiencia particular.

Qué otro fin de vida que los demás seres humanos. Retratado ya el amor filial, la autora nos sube al amor fraterno en “un viaje al que nos acercamos / alejándonos / de las dos mujeres que se enfrentaban / desconociéndose / en las escalinatas, por vez primera” y finalmente al erótico, apareciendo la pareja casi como posdata de Ne Bis In Idem. Algo nada menor si consideramos la consulta que le hace previamente a Filloy: “Y si amó a una mujer alguna vez, digo / si amó verdaderamente a una mujer, / alguna vez; / ¿Empezó por decirle / que era escritor / o que era jurista?” Es conmovedora la duda de si desde el amor a la justicia y a la poesía, puede amarse a una realidad concreta. ¿Por qué uno llora con la película Huracán, en que al boxeador Carter lo juzgan por un crimen que no cometió, y no con las penurias amorosas propias? ¿Qué tiene de anestesiante la sed de justicia? ¿Y el acto compulsivo de escribir? El derecho y la poesía se nutren igualmente de la realidad, su fuerza radica en cuánto representen lo que las personas desean de ella. Pero cuesta mezclarse con el objeto de estudio.

Sin angustia por la página en blanco, Tentoni escribe por impulsos, el mundo la provoca y llena sus ojos abiertos. Ne Bis In Idem viene desde tan afuera como la crónica policial de un periódico hacia el adentro de la familia, núcleo fundamental de la sociedad según el risible derecho. Pero siempre con los pies en la intemperie y no en la loca carrera por los logros. Habría que juntar todas las copas del colegio bajo la buganvilia. De mantel los diplomas posteriores. A ver si aguantan la primera lluvia.

Enrique Winter
Valparaíso-Santiago-Iquique, septiembre de 2010



Enrique Winter (Santiago de Chile, 1982) es poeta y abogado. Autor de Guía de despacho (premio Concurso Nacional de Poesía y Cuento Joven. 2010), Rascacielos (beca Consejo Nacional del Libro. México, 2008; Buenos Aires, 2011) y Atar las naves (premio Festival de Todas las Artes Víctor Jara. 2003; Valparaíso, 2009). Es, además, coautor de la antología Decepciones de Philip Larkin y del álbum Agua en polvo (premio Fondo para el Fomento de la Música Nacional, 2012), de pronta aparición.

domingo, junio 10, 2012

Horacio Hidrovo Peñaherrera (1931 - 2012)


Poeta, escritor, docente y gestor cultural. Premio Nacional Benjamín Carrión, Premio Nacional Eugenio Espejo, Condecoración Eloy Alfaro de Manabí. Autor de numerosas obras, siendo las más importantes: La Montaña, Vivir en Amor, Los Trenes de la Infancia y Antología Poética (recientemente editada por mar abierto). Organizador del 1er Encuentro de Poetas Latinoamericanos (Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador, 2003). Falleció el día viernes 8 de junio del 2012, dejando un legado inmortal en su provincia natal. 


EL PELOTÓN FRENTE A LA LIBERTAD 

Esta corbata me asfixia. 
Quisiera subir a un tren y conocer ciudades. 
Si eso fuera posible, tener un nombre para mí mismo. 
Luego beberme todos los idiomas de la tierra. 
Caminar en medio de la multitud sin que nadie distinga mí rostro. 
No perdería el tiempo en mirar rascacielos. 
Me sentaría en sus colinas y preguntaría a la gente por sus héroes honestos. 
Conocería más niños. Golpearía las puertas de las casas proletarias. 
Pero no es menos cierto que este siglo nos amarra las ansias y el sistema se nos lleva el alma. 
Cada hombre vigila a otro hombre. 
No somos libres ni en los amaneceres, 
y el tiempo computado nos impide ver el vuelo de los pájaros. 
¡Que nos dejen en paz! 
Que nos dejen con nuestros libros 
y con nuestros árboles 
y con las rosas rojas 
y con el pedazo de tierra que nos toca. 
¡Llévense lo demás! 
Llévense las minas y todas las industrias; 
la plusvalía de los terrenos, 
los mejores almacenes de las ciudades; 
los automóviles con asientos convertibles. 
Pero déjennos un sitio donde crezcan los árboles. 
Eso sí, cuando hayamos crecido lo suficiente. 
Cuando las raíces de los árboles 
descansen en las raíces de los siglos. 
Cuando tengamos edades en el rostro, 
todo será nuestro. 
Repartiremos el pan con el canto de los pájaros 
y el aire puro ensanchará nuestros pulmones. 
Si no llueve 
se mueren los niños campesinos. 
Nadie sabrá nunca en qué sitio cayeron 
Como los pájaros. 
¿Conocéis el cementerio de los pájaros? 
El alma de los pájaros se queda en las raíces del viento.
Por eso siguen cantando 
y son los arquitectos de todas las auroras.

viernes, junio 08, 2012

COLA 3: MARIO ARTECA


El que avanza por los poemas de Mario Arteca sabe que no está en lugar seguro, la polifonía que recorre estos poemas le da un sentido múltiple, brillante y pulido hasta alcanzar las formas de una narrativa cotidiana donde aparecen cuestionamientos (¿o enfrentamientos?), conversaciones atravesadas por la duda y un paisaje con mirada y supuestos incluidos. Poemas cubiertos de vitalidad, donde de pronto emergen versos que son alertas reales, bravas indagaciones, y agitados retratos, donde la voz busca en la duda un territorio válido de autodefensa.



Nada & Sutilezas 
1977-1982

En mi país destaca la importancia
de la intención; el arrepentimiento
de una persona que sufre, resulta
de esas cosas que nunca se hicieron
sin protección contra el cinismo.
Detesto lo caramelos: son sólo
el comienzo. Se trata de pasatiempos,
y nuestra empresa es la industria.
“Revisé su ropa. Sé que salió de jogging.
Por eso creemos que fue a correr”, dijo.
Era tan reticente como exhibicionista,
pero lo siguió la sutil modalidad
de la autodefensa. En una noche
de lluvia y ráfagas los más jóvenes
se atrevían a levantar la cabeza.
Una ausencia aquí es la misma
ausencia en un territorio llamado
parte de la historia. La piedra corrida
en cada aspiración. Nadie puede decir,
en sencillo, “estoy enfermo, tanto
como vos”. La base numérica,
su carácter de relieve: mátenlos
en caliente
. Y al malo seguirá uno
bueno: difícil comulgar por ahora
con esta rueda de molino. La humedad,
una niebla, se disipan. “¿Sabe usted
quién hace correr esa obra maestra
de la calumnia?” Pude conocer
su causa y su gesto, al saludarme.


La pasión rusa
 
1962-1967

Creo que este avance en una buena parte   
está basado en el odio y la envidia   
sobre el cambio de poder en los años 60-70.
En cualquier caso, el odio y la envidia
y con poca previsión o qué tipo de mirada.
Una vez más: no es mi presupuesto.
Todo dragón de una oración, contento
de no ser sólo una cita. En una carrera
contrarreloj, sólo hay una opción:
seguir adelante, mantener cierta actitud.
Y el poder de los pensamientos de aquellos
tiempos que recibo de las miserias
de la realidad. Una sonrisa. Al igual
que estoy en carrera, el impresionante
viaje a Siria que otros hicieron, incluso
después de la agitación. “Escuchá,
a difundir la palabra.” Esta noche
en la tierra prometida, entro en visita
a volúmenes de mujeres rusas que tanto
amor trajeron a Argentina. Próspera
como pólder, la pasión rusa.



Lustro
1957-1962


¿Es necesario tener un título brillante  
en la cabeza para ser bello? Algunas personas
son como sombras que el propio sol, ya sabés.
Ahora, mientras esté vivo, el sitio seguro
será la distinción. RIP para el hombre
que revolucionó una industria e inspiró
a una generación. Su talento a través de todos
los peluqueros del futuro. ¿Estás en el salón,
ahora? Tengo serias dudas que vengan
por mi pelo, y sin embargo, se desmantelan
los mensajes, de pronto lejos de todo relieve.
Nada más un recordatorio: estaré afuera
desde el 13 hasta el 20; ponete en contacto
conmigo lo antes posible. ¿Lo ves? Ésa
es una de las razones por las que tanto
me gustás. En medio de este divertido
autorretrato, ordenando conejos de chocolate,
para decir algo acerca de lo que me gusta.
Justo ese tipo de cosas me agrada reproducir.
Lo repentino en mayor o menor medida,
mismo intercambio. Todo consiste en sentarse
sin una noción clara de lo que se quiere,
y luego, durante un tiempo, descansar.
La vista atrás del camino recorrido ofrecerá
la pregunta de siempre: “¿Qué es esto?” La idea
de no conocerse a sí mismo vendrá después. 


Mario Arteca (La Plata, 1960) es periodista radial y gráfico. Publicó: "Guatambú" (Tsé- Tsé, 2003; Cascahuesos, Arequipa, Perú, 2011), "La impresión de un folleto" (Siesta, 2003), "Bestiario búlgaro" (Vox, 2004), "Cinco por uno" (Vox, 2008), "Cuando salí de La Plata" (CILC, 2009), "Horno" (Al Margen, 2010), “Nuevas impresiones" (La Calabaza del Diablo, Santiago de Chile, 2010) , "La orquesta de bronces" (Goles Rosas, Mar del Plata, 2010), y "El pekinés" (Determinado Rumor, 2011). Este año saldrá "Hotel Babel" (Editorial Fuga, Chile), "Vinilo" (Lumme Editor, Brasil) y "Géminis" (Editorial Vox).
Figura su trabajo en las antologías: "Jardim de Camaleões" (Iluminuras, San Pablo, Brasil, 2004); "Actual Triantología argentina, peruana y brasileña" (Homúnculus, Lima, 2004)); "Pulir huesos" (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2007. Compilación de Eduardo Milán), "Antología de la nueva poesía argentina" (Perceval Press, Santa Mónica, CA, EE.UU, 2009), "Traverseés. Une anthologie de poètes nés en Argentine entre 1960 et 1978" (Editions Apogeé, Rennes, Francia, 2009), "El verso toma la palabra. 33 poetas argentinos de hoy" (Homoscriptum. Universidad Autónoma de Nueva León, Monterrey, México, 2010.), "Neue Argentinische Dichtung" (Luxbooks.latin, Berlín, Deutschland, 2010. Traducción de Timo Berger).

lunes, junio 04, 2012

CIEGO MURMULLO DE CIUDADES PORTUARIAS, DE JOSÉ LANDA*


Por Luis Jorge Boone 


Un premio literario es un reto no sólo para quienes participan, sino sobre todo para los miembros del jurado. Una vez que la mesa está servida con propuestas de toda índole, diversas temáticas y formalmente, su tarea de leer es la de un detective que va tras la pista que le genere más expectativas; o la de un inspector de aduanas que sopesa y hurga en cada embarque para dar a conocer contenido y destino; o bien el de un lector que espera ser sorprendido, quizás una y otra vez, para finalmente poner en balanza sumatorias y paisajes, urdimbres y dispersiones, y decidirse. 

En el poemario ganador del Premio de Poesía Luis Cardoza y Aragón 2010, Ciego murmullo de ciudades portuarias, el preciosismo de sus imágenes se anuncia ya desde el título. El poeta teje sus visiones con largueza y detenimiento, detallando la escena y dotándola de una vida que quizás sólo se verifica en la imaginación, en la evocación de las referencias y cargas que posee el paisaje. Los personajes humanos conviven con fuerzas de la naturaleza (la marea, la niebla, las tormentas), y conforman un universo lírico suspendido en la contemplación de sus potencias. El agua es el elemento base del poemario. La historia de la poesía universal se podría trazara a partir de de los mitos y las encarnaciones en el agua. El mar es un monstruo y es un dios, la lluvia que es nostalgia, el vaso de agua de José Gorostiza que resume la vida del hombre en su cautiva plenitud. Dice el poeta: 


Digamos por ejemplo que este mundo 
está comunicado por partículas de agua, 
por sonidos y pausas que a mansalva demolieron Babel, 
incluso aquellos faros, 
esos puentes que apenas se distinguen 
cuando se viaja en tren, en autobús, y vamos paralelos 
a la ribera de las despedidas, 
entonces el invierno sopla en las ventanillas, 
empaña los cristales del pasado, 
del presente y futuro de este andar a deshoras, 
sólo por inventar nuevos caminos 
en las rutas de siempre 
y a su paso, deja una tolvanera 
que engaña a los sensores 
de los cinco sentidos que igual son escondrijo 
de la imaginación. 


En todo el libro está presente la voluntad de recrear el lenguaje propio, de agitarlo para alcanzar otras cosas con otras palabras. Hay historias, islas imaginarias, personajes que habitan las playas y encuentran en ellas eso que llamamos destino o plenitud. Se trata, entonces, de acuñar una nueva visión de la realidad. Y esa voluntad es lo que me llamó de este libro. Voluntad que tiene su cumplimiento en la unidad y coherencia de las series y los poemas sueltos que lo componen. Pero no quiero adelantar más. Que sea el lector futuro quien descubra sus intensidades y remansos. Que para eso tiene siempre la última palabra.
  
___________________

*Texto leído en la ceremonia de entrega del Premio Mesoamericano de Poesía Luis Cardoza y Aragón, Centro Cultural homónimo, en calidad de miembro del jurado calificador. El libro salió publicado por Editorial Cultura, del Ministerio de Cultura de Guatemala en 2011.





Luis Jorge Boone (Monclova, Coahuila 1977) es autor, entre otros, de los libros Legión (2003), Galería de armas rotas (CNCA, México 2004) y Material de ciegos (2005), Traducción a lengua extraña (Tierra Adentro, 2007), La noche caníbal (Fondo de Cultura Económica, 2008), entre otros. Textos suyos aparecen en antologías de México y España. Ha publicado cuentos, ensayos, poemas y reseñas en revistas como Letras libres, Luvina, Cuaderno Salmón, Replicante. Fue becario del FONCA, en Jóvenes Creadores, generación 2004-2005; y de la Fundación para las Letras Mexicanas, generaciones 2005-2006 y 2006-2007. Obtuvo los premios nacionales de poesía Elías Nandino 2007, Francisco Cervantes 2008, Ramón López Velarde 2009, Inés Arredondo de Cuento 2005, entre otros.

miércoles, mayo 30, 2012

VIAJE DE GORILAS de Ernesto Carriøn por José Kozer

Morbo Ediciones, México, 2012
Viaje de gorilas de Ernesto Carrión, es un libro, por su índole, de paso adelante de lo que en poesía latinoamericana se viene haciendo, a ciertos niveles, los niveles más arriesgados, en todo el continente de habla española. Digo de paso adelante porque este libro saca de quicio y reconvierte en otra cosa ciertas voces auténticas e internacionales como la de Vicente Huidobro, y más allá de nuestro idioma, la de Antonin Artaud, por sólo dar un par de ejemplos, no modélicos ni de influencias, sino de baremo y frontera.

Viaje de gorilas es duro en su cariz, no calla en su visión del mundo, visión real y realista, surreal, y siendo duro no se sale del marco tierno de la familia, el amor, la vida tal cual, a diario la vida, y en ese sentido riesgo de lenguaje y presentación natural de lo cotidiano en su dolorosa estupidez, en su trágica actualidad, se conjugan de un modo brillante, constante, y por constante hay que leer intenso.

Una intensidad que corre el gran riesgo de dar una visión del mundo actual, de su suciedad, de su apabullante materialismo que todo lo arrasa (bosques, ciudades, ciudadanos, minas, yacimientos, las gentes más vulnerables) de manera insaciable, y al presentar ese mundo pervertido y maleado, evita, airosamente, caer en el malditismo barato, en el panfleto barato y politizado que devenga créditos y prebendas al poeta que a ello se dedica, pero que un verdadero poeta como Carrión, bien entiende que hay que evitar: y sabe cómo.



Un adelanto del libro aquí: http://www.youtube.com/watch?v=ydcz3EsNoKw
Lectura en el Festival Salida al Mar, Buenos Aires, 2011.

lunes, mayo 21, 2012

La poesía de Luciano-Anuarí: contrastes y Riesgo



Por Felipe Eugenio Poblete Rivera
            I
La poesía de Luciano-Anuarí, escribe una Zona que no escribe otro poeta chileno coetáneo. En el recorrido de su obra, el lector más atento puede ir escuchando ecos de grandes voces locales, como Vicente Huidobro o Pablo de Rokha (guardando las proporciones, evidentemente). Pero reafirmo la primera sentencia: Anuarí configura una Voz única:

                             No existe nadie que diga
                             lo que yo escribo                            (C p.75)

De aquellos dos grandes referentes, los puntos de comparación existentes, son solamente en ciertos versos —para el primero— disgregados a lo largo de las dos publicaciones y para el caso del segundo —Pablo de Rokha— un Tono, desmesurado, aplastante y en ocasiones volcánico, que, como sabemos, suelen ser los adjetivos con los cuales se nombra la obra del poeta de Licantén. Pero Anuarí no tiene una voz ni rokhiana ni huidobriana. Eso es seguro. Él escupe una Voz diferente: plena de Riesgo; de fuertísimos contrastes, tanto conceptuales como fonéticos; de una vocación oscura, pantanosa incluso; pagana, sí, pero en especial profana, sacrílega en todo aspecto:

                             la misión es dañar
                             con la daga de mi pluma                 (C p.61)
                             echando espuma por la boca           (SP p.109)
                             Satanás y yo
                             somos la misma moneda                 (SP p.69)

            II
Continuando con la categoría de lo profano, es preciso esclarecer que su funcionamiento, en tanto concepto o categoría, se edifica en contraposición a lo sagrado. Vale decir, que el uso de un Habla profana utiliza nomenclaturas propias del ámbito sagrado, pero con la finalidad de romperlas o, al menos, desprestigiarlas. En ese lineamiento, el libro SP arroja muchísimos ejemplos: las ostias son agrias, el crucifijo llora lágrimas rojas y la Biblia es negra. En la construcción de esta misma atmósfera, participa mucho el incienso, en virtud de sus aromas y su leve densidad visual (como de neblina): ligada a los conjuros, a la hechicería, a los rituales, que no a los sacramentos. Y este mismo ámbito viene, o puede venir, designado como “medieval”, en tanto se nombran castillos, murciélagos y gárgolas: está presente lo gótico, junto a las brujas y el aquelarre, incluso hay dragones. Sería la alta edad media, el gótico, entramado con el plazo histórico de la inquisición: las brujas, los cultos satánicos, la hechicería y la danza macabra (tópico medieval por antonomasia):

                             gobernará el infierno sobre la tierra   (SP p.52)
                             escupiste la casa del señor                 (SP p.58)
                             fuiste una víctima del aquelarre         (SP p.33)

            III
El tono de Anuarí es culto, realiza referencias bíblicas, que son irónicas o satíricas, que lo sitúan en un habla ligado al esoterismo, al ocultismo, quizá el misticismo pero en vínculo a una divinidad maligna, oscurísima, profana a fin de cuentas. Abunda la tormenta y la noche en los poemas. Es la oscuridad la que domina a cada instante: se trata de poemas decididamente nocturnos, como en el caso del libro Verano, de Bruno Cuneo, pero distanciados de la realidad cotidiana que nombra restaurantes, bares, veredas, electrodomésticos, monederos y cuestiones del mundo del día a día. En la nocturnidad de Anuarí está modulada una no-cotidianidad: abunda la magia, el lodo, las ciénagas, los aullidos, el viento gélido, lo pútrido, lo húmedo y, en especial, lo oscuro.

            IV
Si es atendido el bestiario de Anuarí, hallamos, únicamente, animales nocturnos, asociados al mal. Son animales que uno quisiera no tener que encontrar de vuelta a casa: ratas, culebras, cuervos, lobos, perros rabiosos, hienas, chotacabras, murciélagos, e incluso vampiros, dragones y unicornios. Anuarí hace acopio de un registro fabuloso, de leyendas que vuelven a asociarlo a lo que he llamado “medieval”, pero también a cierto ocultismo esotérico, dentro del cual no resulta extraño encontrar signos propios del tarot o las leyendas vikingas. Mucha magia, mucho ritual, pero siempre en virtud de lo oscuro. También se habla de la cábala (a pesar de que Anuarí trabaja con el verso libre, ignorando la métrica medida), de simbologías satánicas, trenzados en un tenor de álgido existencialismo y pesimismo. El único autor que Anuarí cita, es al de “Así habló Zaratustra”.

                             bebería el todo de la nada          (SP p.82)
                             es porque no amo la vida           (SP p.119)
                             siempre a punto de quebrarse    (C  p.44)

            V
Solamente es un facilismo encasillar al poeta Anuarí de “maldito”. Sí, es un heredero de la tríada Rimbaud, Lautréamont, Baudelaire, pero la condición de “maldito” es excedida ampliamente hacia otros registros: primero hacia lo pagano-profano, hacia lo místico-sacrílego, pero, a la vez, permitiendo una pequeña pero fuerte irrupción —como de un rayo de luz que se cuela en un calabozo— de un real-cotidiano, que se experimenta como traumático y angustiante. De la misma forma, el poeta Anuarì introduce los nombres de varias comidas entre sus versos, causando gran desconcierto y contraste. Aquel puede ser otro eco del poeta de “Epopeya de las comidas y las bebidas de Chile”:

                             lechugas con tomate
                             intestinos al pil pil                                          (C p.70)
                             clara de huevo con cebolla, friéndose             (C p.66)
                             rabiando caramelos de leche                         (SP p.66)

Antes de tomar este último punto que toco, quiero aclarar el estatuto de “maldito” que podría merecer Anuarí. En sus “Cartas del vidente”, Rimbaud habla del: “encrapularse”; del buscar todos los venenos y sufrimientos para padecerlos; hacerse maldito y criminal, dice el francés. Cito algunos versos de Anuarí, para evidenciar aquella filiación:

                             en la impunidad del crimen
                             aburrido adopté huérfanos,
                             para aplastar sus cráneos
                             y luego vender sus órganos                           (SP p.59)
                             escribía versos corruptos llenos de sadismo
                             y oscura indiferencia hacia la raza humana   (SP p.61)

Un poeta maldito sui generis, por tanto, cuya ebriedad proviene de “los paraísos artificiales”, dicho en la tónica de Baudelaire, de una serie de alcoholes: el vino, el ron y el pipeño, cuyas menciones, en ambos libros, son lo suficientemente numerosas para que cualquier lector las recuerde. La condición profana de las drogas, o las vías de acceso a la comunión del ser individual con la unidad, esto es, la Ebriedad, van en perfecta sintonía con la poética de los libros: la cual va tejida entre lo secular y lo endemoniado.

                             herido bebiendo pipeño       (SP p.14)
                             que develo en pipeño-aliento
                             intacta del vino que corre           (SP p.69)
                             y yo con muchas botellas de ron
                             dando vueltas en mi cuerpo        (C p.71)
                             de un año quizás amargo como el ron    (C p.87)
                             ahora estoy acurrucado en el vino tinto
                             en el ron de hierro                        (SP p.76)

Tejido con el estatuto de “maldito”, las ingestas de alcohol —infaltables en las penas de amor— se adhieren a una poética en que es posible entrever la desesperanza angustiante propia de los poemas del Rodrigo Lira más descarnado, a saber: “Angustioso caso de soltería” y el bellísimo “Ela, elle, ella, she, lei, sie”. C, el primer libro de Anuarí, es fruto de amores idealizados no correspondidos, con guiños al erotismo, que despunta también en SP. Lo interesante es que no se trata del erotismo más clásico, sino de uno ligado a las metáforas relacionadas con la comida o, al menos, con comidas supuestamente afrodisiacas:

                             La miel salta entre tus labios
                             mi lengua juega
                             con tus pezones de frutilla                          (SP p.62)
                             tus cabellos
                             ámbar de chocolate                                     (SP p.75)
                             dame miel de tus senos                               (SP p.99)
                             desnudos y cubiertos por la miel de la luna   (C p.11)


            VI
La triste reducción masculina ante la mujer, que Lira elabora de manera formidable, es retomada por Anuarí, quien hace mención de varias mujeres entre las páginas de sus libros: Carolina F., Carolina S, Canela Dolores, Mina Harker, Verónica Espinoza y otras más. Una desesperación que casi coincide en la cuerda que vibra adentro del “tango del viudo” nerudiano. También pienso mucho en Gonzalo Rojas, su poema “orquídea en el gentío”, pues, en los libros de Anuarí, la única flor que persiste es, precisamente, la orquídea. Cosa bastante rara, como lo es, también, el hecho de que se plantee contra la muerte en el poema “Ideal del Lobo Estepario” (SP p.28). Pregunta entonces Anuarí:

                             ¿Qué sería de mi prosa sin tu inspiración?     (C p.15)

No tocaré el clásico tema de la “inspiración”, cada poeta posee sus metodologías de trabajo, íntimas y, a ratos, inexplicables.

Lejos de querer establecer una vinculación entre Anuarí y Rodrigo Lira,  el tema de la soledad es tratado por ambos de manera profunda, hondamente padecida. Así como Lira se manifestó hastiado de experimentarse a sí mismo como una hentidad hincompleta, a su modo, Anuarí esgrime las vicisitudes de su propia soledad e incomprensión:

                             Otra vez solitario en un océano             (SP p.95)
                             Ahora de nuevo solo, sentado en mi cama
                             fumando un cigarrillo
                             sin novia ni amigos                                (SP p.114)
                             rescátame de las garras de mi locura       (C p. 82)
                                         ¿qué hago
                             seguir exigiendo
                                                       o deslizar
                             cuchillos por mis venas?                          (C p.103)

            VII
Entre un libro y el otro, corren dos años, y tanto las diferencias como las semejanzas son sumamente perceptibles. De ningún modo podrían ser un único volumen, El segundo, SP, es mucho más oscuro, en el camino de ir agrupando las características que, comúnmente, se vinculan a lo siniestro y a lo mágico —como he venido diciendo— surgen los rezos, pero en nombre de El Maligno y el Anticristo: como anti-rezos. Cuestión casi parriana que más adelante abordaré (y que no apunta a la simple utilización del prefijo anti).

“No deja de llamar la atención, que algunos evangélicos exaltados realizaron quemas públicas del libro” C (dato que se lee en la solapa del SP). Esta segunda entrega está un poco más alejada de ciertos recursos del C: porque el protagonismo es para  la oscuridad. En C, los recursos de la rima, junto a los juegos sonoros, son transversales al libro, pero en SP, disminuyen considerablemente. Dato que lleva a pensar que la figura retórica preferida de nuestro poeta sería, más visiblemente, la antítesis, el oxímoron. Abundan construcciones como “impurezas puritanas”, los “venenos que curan”, aparece “la vida muerta”, las “groserías amorosas”, el “maldito celibato”, las “espinas que acarician”, entre tantas, tantas otras. Hoy, que tanto se huye de la cacofonía, entendiéndola como un desdeñable ripio, olvidando una cúspide del lenguaje español: “un no sé qué que queda balbuceando”, belleza de verso. Anuarí toma el riesgo de utilizarlas, al igual que las onomatopeyas y las aliteraciones. Lamentablemente, sus hazañas son menos afortunadas:

                             no causales
                             las casualidades                             (C p.33)
                             bellos vellos                                   (C p.30)
                             Cinturón de cordón
                             nunca usó condón                          (C p.44)
                             Al carajo

                             tufo a ajo                                         (C p.50)
                             yo temblaba y crecía
                             el fuego que hervía                         (SP p.50)
                             azufre en tus venas
                             y mi alma en pena                           (SP p.98)

Menos afortunadas, sí, pero de mucho Riesgo. Anuarí es un poeta de grandes riesgos. Y eso se agradece en la poesía chilena de estos días.

            VIII
En la poética de Anuarí: la alegría es diabólica; lo majestuoso se reserva a la niebla; el amor es corto; el canto del pájaro, maldice; las caricias vienen del látigo; las canciones de cuna las entona Satanás. No hay espacio para lo feliz. Está plagado de Mal y de signos infernales, por eso llama la atención que haya más “frío” que “fuego”. La lectura cromática de estos libros se inclina en dirección a los azules ultramar más profundos y oscuros, los menos saturados, con algún chorro de sangre rubí, o telarañas y neblina. Al ser mencionados los colores que podrían considerarse “optimistas”, vienen adjetivando algo más fúnebre o melancólico: lo rosado es la cicuta, el amarillo es para la lluvia y, el color blanco, es para lo inexistente, lo pasado y los ojos (en blanco). La aparición del arco-iris no deja de ser llamativa:

                             botones: abiertos arco iris
                             e x p a n d e n tus pupilas            (C p.30)
                             De la silueta del arco iris
                                                               saltas         (C p.61)


            IX
Llamativo es también el contraste fuertísimo de un Habla sumamente coloquial, rayano en lo vulgar, dentro del tono culto de Anuarí. Es en este punto, estridente, que ocurre una cuestión parriana, como ya había adelantado. Los anti-rezos de Anuarí, sus versos, circundan el peligro de anudar registros de Habla decididamente alejados. El arco iris, dentro de las gamas oscuras, es solamente un ejemplo (bastante visual, por cierto). Anuarí no tiene tapujos en otorgar presencia a la “silicona de tetas”, a los “miaus”, a los “calzones de tu hermana”, a un “auto lujoso”, unas “piedras de Elqui” e incluso la “Torre Eiffel” y la “menopausia”. Todo esto, reunido con una mística-sacrílega: una poesía profana y bufonesca, o lúdica. O recordando a Enrique Lihn —el remate de su poema Epílogo— “entre el bufón y el pontificador”, salvo que para Anuarí sería un Pontífice del Mal, erguido en el “lado oscuro”, profesando una “cristiandad luciferina”:

                             soy el poeta de la desesperanza                        (C p.13)
                             pasajeros seres viajeros
                             pajeros, muertos en popa                                 (C p.76)
                             En la piel de Chubacu y Ogú siempre está       (C p.87)
                             Mi canto es un montón de sangre                    (SP p.55)

            X
Insistiendo en más sectores de los poemas, no puede excluirse el hecho de que el autor haya estado internado en una clínica psiquiátrica. Pues, no son puros pentagramas, candelabros, runas y filosofías paganas las que el lector abraza, también está el registro de la Experiencia personal, o biográfica, si se prefiere: aparecen camisas de fuerza, litio e inyecciones de modecate en cuerpos de enfermeras. Resulta injusto que Anuarí no haya sido integrado en la 2ª edición de la “Antología de la locura”, realizada por Miguel Edwards, considerando que incluyó a otros poetas, de luminosa escritura, pero escasa difusión, hablo de Ximena Rivera y Alejandro Pérez. Pero en fin, bien sabemos los lectores de poesía, acerca de la reducida y casi nula circulación de la que goza esta materia. Sin ir más lejos, en Chile, poco sabemos acerca de las contemporáneas producciones poéticas de países próximos, como Ecuador, Colombia o Venezuela e incluso Perú; salvo milagrosas excepciones, como antologías[2] o proyectos de difusión de poesía latinoamericana en Latinoamérica, como lo hace el proyecto “Literal”.

            XI
Pero regresando al tema que me convoca —la poesía de Luciano-Anuarí— creo necesario resaltar la Valentía que, como autor, despliega en sus publicaciones: el riesgo que lleva a cabo. Sus libros son largos: C es de 79 poemas y SP de 89, ello significa: que no hay deseos de ser complaciente con el lector, como sí lo hay en las publicaciones de un Raúl Hernández, quien elabora poemas muy breves, casi como re-invenciones del haiku; una Gladys González (Hospicio está compuesto por nueve poemas); o un Alejandro Zambra (Mudanza es de seis poemas, intitulados). Autores —que en lo personal respeto y leo muchísimo— cuya poética va encaminada por una vía diametralmente distinta a la de Anuarí. En materia de poesía, el asunto no se trata en el nivel cuantitativo, sino el cualitativo (al menos en algo sí estamos todos de acuerdo). La estrategia de Anuarí es radical: su riesgo va en presentar un camino, o libro, largo y enredado. No proporciona el camino fácil, y menos todavía uno placentero. O al menos no con un “placer” en el sentido primero del término. Pienso en la “Analítica de lo sublime” kantiana, en dónde es explicado que la experiencia de lo sublime conduce a un “placer negativo” ¿qué es esto? En pocas palabras: un placer que incomoda; que de cierta manera nos entusiasma, por su carácter arisco e inaprensible; por dejarnos en la incertidumbre; por ser una cima que se alcanza de manera incompleta. Es un placer que no se cumple del todo, que más nos conduce hacia la reflexión que al mero goce.

            XII
Otro aspecto de los poemas de Anuarí, es la capacidad de conjugar en un equilibrio rarísimo, lo profundo con lo cliché, siempre con Voz desenfadad, rabiosa y chirriante. El ejemplo más claro es el de los dogos de largos colmillos, sedientos de sangre, con el poodle que lengüetea la cara del poeta dormido (SP p.114). Ya he hablado del tratamiento del erotismo que realiza el poeta, ejercicio que difiere del que muestra su “oda a las putas”, que ironizan a Neruda, al tiempo que se sirven de un lenguaje vulgar, cuando no grotesco:

                             Maracas fáciles y baratas                           (C p.43)
                             bailando con hediondos viejos verdes
                                            que ya no se les para                   (C p.43)
                             Run Run se fue pal’ bosque
                             a echar la cagá.                                           (C p,75)

Otra ironía en contra a Neruda, es el poema “Como quien habla” (SP p.119), que comienza con el clásico “puedo escribir”. En más de una oportunidad, Anuarí se autoproclama como predicador del “romanticismo-irónico”. Wolfang Kayser, al elaborar su famosa teoría sobre la configuración de “lo grotesco”, sitúa a la ironía, pero en especial a la auto-ironía, como recurso principal de dicha categoría estética, por cuanto el autor que recurre a ella posee autoconciencia y por tanto es capaz de producir una obra de arte, o literaria, crítica. El ultraísmo, como herencia creacionista, es otra herencia que Anuarí reconoce como influencia (C p.51), pero sobretodo a la poeta Teresa Wilms Montt y a la llamada “Generación del 38”.

                             mientras danzo con mi calavera
                             tu última risa, ironía.                                (SP p.123)

Contrastes fuertísimos que si no conducen a la Risa, sí al menos, a la incertidumbre. También hay algo alarmante entre los textos: hay ciertos poemas, versos más bien, que hacen mención del “Eterno retorno”, de la sangre y del misticismo, despuntando en construcciones como “mi raza”, “nuestro ascenso” o incluso “ejército de elegidos”; que delatan las lecturas de Anuarí: Miguel Serrano[3], pero también Herman Hesse, autores que, al interior de su esoterismo de fábula, poseen coincidencias tan visibles como numerosas. Y nuevamente el contraste: al encontrar una alabanza a una “musa encandecente anarquista” (SP p.101). Los contrastes de alto calibre ofrecen a “viejos con Parkinson” junto al “perro faldero”, o “la vagancia nupcial” de la mano de “la hora del té”. Tremendo. Quizás sea un burdo detalle, pero el primer libro tiene las tapas dominadas por el color blanco, mientras que en el segundo es el color negro.

            XIII
Otra característica en los poemas de Anuarí, es la larguísima lista de personajes citados: Drácula, Lilith, Luzbel, Safo, Venus, Nosferatu, Saturno, Marte, Belcebú, Mago de Hoz, Afrodita, Thor, Pan, Chubaca, Caín, los Macanas Brothers, Minerva, Cam, Odín y Ogú, si no se me escapa algún otro. A esta lista hay que agregar las menciones al: Olimpo, Purgatorio, Averno, Paraíso, Cielo, Infierno y la Plaza Echaurren. Siempre el contraste.

            XIV
Unas últimas coordenadas del mapa que he ido tejiendo, van, ahora, en relación a cierta “visualidad” en los poemas. Anuarí no confecciona caligramas, empero hay un par de textos, uno en cada libro, que hacen guiños a una visualidad del poema, que se encargan de administrar el blanco de la hoja: “Bajo mar” (C p.76), dispone un verso en vertical, cruzado con otro en horizontal, muy similar a los que presenta Eduardo Llanos Melussa, en su “Paisaje histórico”. Y en SP, es el poema “Amargo esclavo” (SP p.93), en donde la palabra “húndete” también está escrita en vertical y con mayúsculas, dando una significación visual a la acción que conlleva el verbo. Las palabras escritas íntegramente con mayúsculas aparecen de tanto en tanto por todo el SP.

            XV
A mi juicio, Anuarí adolece de una pericia en el arte de cortar los versos —arte en el que la Muerte es maestra, nos recuerda Rafael Rubio—, lo mismo puede decirse respecto a la construcción de estrofas: en ocasiones el poemas es una sola y larga estrofa, en otras las hay de distintos largos. En ese ámbito, el impulso interno que obliga a esas distribuciones, se me ofrece como indescifrable. También la puntuación, en general, tiene bastantes deficiencias. Dado que no se trata de un abandono de la puntuación, pues hay poemas que se sirven muy bien de puntos y de comas, hay otros que no gozan la misma suerte (especialmente en SP). Aún así, recomiendo su lectura, concienzuda y lenta, de preferencia en voz alta, permitiendo que los contrastes toquen al cuerpo, haciendo emerger la Risa, sin bajar nunca la defensa crítica. Para finalizar, ofrezco una selección nutrida de lo que me parece recorrer las médulas vivas del Habla que Anuarí articula.


Selección de poemas:

de Carolínicos:
UNA VEZ

Había una vez
una niñita
de cara blanquita
tenía un pez
con cara de juez
se comió una nuez
en la avenida
pero fue sorprendida
por el olor atroz
que tenía un lobo feroz
arroz de axila
había una ¿ves? …
todo al revés.


PUERTA DOS

Relájate, suéltate las zapatas
dijo ella con voz de estrella
ojos que penetran
como barco que quema el muelle
mueve arco iris mudo
siempre silbando
la melodía
calle de perros
hambrientos nueva carne
que arde de cenizas
no cicatrizadas
de odio que llevo dentro
oculto para no ser visto
me quito la ropa
hediondo mean los gatos
¡pequeñas brujas!
celos de agosto gritan
para ellos soy el loco
las tuercas las pisan de tanto caer.
¿Para qué correr en círculos?
y soltar el cordel del ahorcado
maltratado y deportado
a la dimensión desconocida
es tu tía, la que respira
polvos blancos y castiga
el dolor de años
misterios sagrados y ocultos
éste es el segundo paso
prueba dos superada
un beso de tu amada                                      buena suerte.


AQUÍ ESTAMOS

Aquí estamos otra vez
los culpables de todo
los inocentes fieros culpables
los que azotan con sus discursos
los que hablan con palabras de metralleta
los que tienen espadas por lápices
los que escriben con sangre derramada
los que tienen más de dos dedos de frente
los que tiene una sensibilidad de una dulce
flor de piedra
los que todos quieren darles una paliza
los que se enamoran de indiferentes mudas
y sudan miel seductora de serpientes venenosas
los de mirada de trueno
los que sueñan con vírgenes
los que cantan eco de la gran furia
los que no son piezas compuestas del engranaje
es más, los que desatornillan las tuercas de la cordura
los que sienten la melancolía      como manjar
necesario del alma
oh, sí aquí estamos de nuevo
descifrando enigmas
con nuestros escritos
en un abismo delicioso
aquí estamos otra vez
los culpables de todo.



ENCIENDE

La ampolleta redonda está apagada
apagada de apagar el sol
eclipses de apagones
apaga la vela apagón.
¿Por qué? Apagaste lo que estaba prendido.
¡Anda a pagarle las luces a tu abuela!
Si no quieres que te apague
a ti también
enciende el artefacto
de utilidad pública
pa’ que venga un imbécil
a pagarlo de nuevo
¿apagador qué apagas?
todo lo que hay que apagar
este cuento se acabó
apágalo apagón
de apagones apagados
hasta las canillas
apagado de apagar
lo que no había sido
        apagado.


CHANEL Nº9

Chancho inmundo
               en porquería
                              hediondez
                repugnancia
                              flores bellas
                                          dulces aromas
                 ¡vómito!
                           perfumado
                                         Chanel Nº9

podredumbre
extenuante
mermelada de fresa
dulce Gonorrea
                  garrotera de contrastes

en
azufre coqueto
al pelo
                   seco
cielito lindo

patito feo.


                         EL RITUAL

El espíritu del misticismo
                    juega conmigo
entra y sale,
haciendo temblar
los distintos tóxicos

el agua vuela hacia el rostro
se desliza como por un refalín

manchas de sangre en la pared
manchas de rouge en la camisa

oh sepulcro celestial
entra en el pozo de agua negra
y nada con los cadáveres de los eruditos

luces de colores decoran la noche
noche de ritual pagano
que nos llenará de poderes

ciegos por el resplandor
se caen los ojos
y millones de cuervos salen de los orificios

“Mientras Carolina ríe…”


                         NARICES ROTAS

Con las narices rotas
y los pies descalzos
inicio mi regreso a casa

era todo tan hermoso
que no podía hablar
ni de esto ni de aquello
y el tiempo pasaba rápido

tan rápido como caen los borrachos
cuando ya no dan más
tal como caigo yo
cuando tomo de más

tengas las narices rotas
y los pies descalzos
¿qué más puedo pedir?


                         SACRILEGIO

A lo profano
              sacrilegio
                             viejo sabio di la verdad
¿dónde están los espíritus del mal?

perros


                 gatos
                             ratas podridas
en ultratumba
                              ocultas enmascaradas
                                            lechugas con tomates
                                            intestinos al pil pil

profanadores del cielo
                           luto placentero
tan placentero
                           como tu hermana
                           servida en residuo de jarro
en un pan con jamón.

Ceremonia repudiada
                         arrojada al fuego
hirviente
                        aquí estamos otra
vez sobre la losa
                        rompiendo a
ladrillazos el reloj.



NUEVOS FUEGOS

Descansé siete meses
            de olvidar mi misión
                           el niño diablo soy.

                               ¡Despierta!

del caos los dioses crearon algo
del algo construyo mi caos

los buitres escoltan mi pasar
el no valor es lo que vale

a mi izquierda el sello de la serpiente
que saca su lengua
en el momento de la venganza

se desmoronan los símbolos sagrados
                 reconozco del fuego
                                   quemando tus entrañas

por los siglos de los siglos
hasta desvanecer el silencio de la espera
y desatar un torbellino
de imágenes en el caleidoscopio
oculto de tu mente.



                         BAJO MAR

Es el barco en la montaña
bajo la tormenta
los relámpagos estremecen
sobre dudas de bienestar
pasajeros seres viajeros
pajeros, muertos en popa
los cobardes a estribor
la bandera oleante
calavera burlesca
riámonos en tu cara
           grotesca


                           s
                           o
                           y
El capitán que se hunde
                           c
                           o
                           n
                           su
                           b
                           a
                           r
                           c
                           o

barco oceánico…al fondo
quiero llegar.


                         NO ME PIDAS NADA

¿Quieres flores?
te daré espadas

¿Quieres amor?
te daré odio

¿Quieres justicia?
Dictaré nuevas leyes

¿Quieres confiar en mí?
Te apuñalaré la espalda

la vida es hermosa
para las mariposas

levántate y pelea
      no leas
           no leas
escribe odio al viento

¿Quieres romance?
te sodomizaré

Trátame con dulzura, soy tu mal sueño
                 lo que siempre temiste
                                 soy yo
el último de los de mi raza
yo, el que te escupirá a la cara.




de: Seda Profana


LA MARCHA

Avanzar contra la brisa
de la indiferencia
contra la lluvia de gusanos
expulsados por mi boca
caen plagas contra la saliva
la marcha murmulla y …

AVANZAMOS
emborrachados de poesía
como piedras contra la prostituta
pero no nos toca el destino
nos protege

hace daño como la poesía
daña el rebaño contra la brisa
avanzamos contra la muchedumbre.

DIFUSOS COLORES

Zafiros derretidos en la señora pálida
pintan de multiformes colores la noche
gotea el suspiro en mi almohada
como el canto de las chotacabras

tartamudea el alma
escondida en un rocío del alba
sumergidas en las espinas de una orquídea
sepultada en un mar quejumbroso
exiliada en el ocaso del cosmos

canta la gaviota en el río
canta delirios malsanos
se agita en tempestades de celo

que grita en el fondo del pozo
arrullos de musaraña
en mi estómago
que vomita de asco
ante la realidad.



ÚLTIMO CONSUELO

Mi canto es un montón de sangre
como perlas cristalinas de muerte

mi canto es el refugio del tedio cotidiano
mi canto es un paragua cerrado
en el rincón del olvido

mi canto es el salto al vacío
en una piscina inexistente
de consuelo

y azoto ciego el murmullo
de las moscas al caminar
sobre una cuerda floja

que flota hacia el delirio
del precipicio

mi canto es una costra que duele
pero nadie la cura

mi canto es un montón de sangre
como perlas cristalinas
llamando la muerte

mi canto no se apaga
con palmadas en la espalda

mi canto siente el peso
del llamado a la muerte.



A VECES

El tiempo
es tan corto
como el amor
de una prostituta

a veces el tiempo
es una gran mentira
como las oraciones
en la iglesia

a veces los ángeles
se ríen de nosotros
y nos besan donde más nos duele

a veces la fe muere como los animales
del circo y las sombras siguen jugando

a veces los ídolos caen resquebrajados
del alatar como cuando muere una oración
al viento, a veces el Cristo cae de la cruz
y en su tumba, sólo encontramos
huesos roídos por las ratas

a veces la mentira crea incertidumbre
a veces…



DOMINGO 26 DE ABRIL

El polvo de la roña
que traspira por
mi cuerpo
desatando la borrachera

se resquebrajan las arrugas
al compás de los disparos
eructa todo mi estómago
por mis poros

estropear el camino a casa
estropear el canto desatado
como las esquivas en mi vida
se escapan en un auto lujoso

mientras tengo todo el dinero
que no puedo tocar

caminar sin mirar atrás
sin soltar las amarras
de cristal

oh cielo amputado
devuélveme mis guardianes
ángeles con caras de conejas
acurrucadas a mis pies
en tu cara encuentro un sentido

el calor de tus juegos niños
el olor de la victoria nauseabunda
tu mirar sin fin
cada araña es un hada bendita
un amor perdido en le ocaso

de mi memoria
una Carolina muerta
en la arena
como la vida
sumergida en
una caja de vino tinto
deambular pornográfico
de la realidad
estrofas cortadas

en el rompecabezas
de tu historia
será el agua inundada de sal
el agua inundada de azul
de conejas blancas y escurridizas
en el filo del tiempo
que cala mis venas
que beben el vino
deambulo en soledad
de los show de nudistas
en el odio del ahorcado

canto reconstruido
por los silbidos
de perros
que me llaman
que me llaman
a emborracharme
en un aburrido
domingo
a callejear
en el polvo del centro
a revolcarme
en el asfalto
y expandir
el perfume
a vino tinto

tiembla el cerebro
a la luz de las verdades
atragantarse en la demencia
el pantano abre su boca y me traga

caminando por callejones vacíos
perdiendo el tiempo
matando el tiempo.


COMO QUIEN HABLA

Puedo escribir contra la lástima
puedo dejar las mujeres de vida fácil
y buscarme buenas dueñas de casa
si no quiero a Dios no es por su culpa
es porque no amo la vida

una vez una mujer
como las endorfinas de la seducción
me peinaba para que dirigiera guerras
pero la violencia de la calle
me transformó en un hombre normal
me enamoré de la juventud

dejar una noticia de escándalo
para apagar el incendio
escribo para seducir una asesina
gracias al dolor soporto la vida

dame complicidad
devuélveme mi alma
en un chiste para toda la vida

será cierto «DIOS» hace milagros
ahora suena el teléfono
quizás recupere la fe en el mismísimo.


DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

Ahora vamos a abrir los manicomios
y desatar la rabia de la demencia

vamos a amarrar con camisas de fuerza
al psiquiatra y seguimos con la justicia
de la razón y le inyectaremos Modecate
a las enfermeras, tenemos
las manos limpias después del agua helada
en el cuerpo a las seis de la mañana

nos ponemos guantes para electrificar
los corazones de los hijos de Freud

abrazo a las víctimas de sus familias
abrazo la locura de mi camada
de perros y lobos

sedientos de la sangre del juicio
de los justos. La cordura es el miedo
del rebaño a la libertad,
es la cobardía de los esclavos
de un sueldo para seguir siendo
dominados

no decimos libertad esta vez
vivimos el libertinaje
sin sonrojarnos
cantamos la orgía
del aquelarre
adorando al maestro,
no el de los humildes
si no de…
los orgullosos dementes
de la sangre del encierro

contra los déspotas
de la farsa
de la inmaculada
concepción

somos los castrados
por orden
del servicio público

para no traer más gastos
al rebaño del amiguismo
de la república de los premios
a la poesía.

eyaculamos las envidias
de las camarillas literarias
con el látigo de los paganos

y seguimos abriendo las jaulas
para encerrar la inquisición
de los hospitales de los pobres
que no mejoran a nadie más
que su prestigio manchado
con nuestra sangre.



Felipe Eugenio Poblete Rivera (Viña del Mar, 1986). Poeta. Magíster en Historia del arte chileno, editor de la revista cultural "Llave de Sol", junto a la poeta América Merino. Co-organizó los Recitales poéticos “Con-texto”, en la P. Universidad Católica de Valparaíso, durante el 2008 y 2009 junto al poeta Víctor Mora. Ha sido becado por la Fundación Neruda en dos oportunidades: el año 2009 en La Sebastiana (Valparaíso) y el 2011 en La Chascona (Santiago). El mismo año participó como invitado en las III Jornadas de Poesía latinoamericana en Bogotá (Colombia) y participa del taller de Poesía y Política de Ángela Barraza. Junto a la poeta Catalina Espinoza, realizó un homenaje al poeta Rodrigo Lira, con motivo de los treinta años de su muerte, presentando la antología “Sangre de Lira” (Yogurt de pajarito, 2011). Además, ha escrito para revistas del medio, tanto impresas como digitales. Ha participado en numerosos encuentros de poesía en Viña del Mar, Valparaíso, Santiago, Santa Cruz y Bogota.


[1] A fin de simplificar, en el siguiente texto, los títulos de los libros del poeta Luciano-Anuarí (1977), serán abreviados. Así, “Carolínicos” (2007, Beuvedràis Editores. Santiago, Chile) será “C” y “Seda Profana” (2009, Mago Editores. Santiago, Chile), “SP”.
[2] La antología que preparó Carmen Ollé: “Fuego Abierto”, de la poesía peruana (del siglo XX), y editada en Chile por LOM, es una de estas “milagrosas excepciones”, valga la hipérbole.
[3] Tal como apunta Francisco Véjar en una crónica, Luciano-Anuarí fue uno de los  pocos poetas que asistió al funeral de Miguel Serrano. Cfr. VÉJAR, Francisco. Los inesperados. Tajamar Editores. 2009, Santiago, Chile. p.52